Ganándole una partida a la vida

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Después de una bella etapa de embarazo en la que padre y madre sólo esperan de manera ansiosa el momento para ver a su bebé recién nacido, lo último que pasa por sus mentes es recibirlo en brazos y verlo con una malformación física.

Este momento difícil lo han tenido que vivir miles de padres de familia en Colombia y el mundo; situaciones ocasionadas por agentes externos como también por factores genéticos.

Uno de tantos ejemplos en los que se pueden ver afectados diferentes miembros del cuerpo como los parpados, labios, paladares, orejas, brazos, manos, piernas o pies, lo vivió Derian José Rivera, un joven caleño de 15 años de edad quien nació con malformaciones en sus extremidades superiores, una de mayor complejidad que la otra.

A su corta edad ya ha pasado 9 veces por el quirófano, lugar donde se han corregido significativamente las complicaciones físicas de los dos miembros. Desde los primeros procedimientos la mano izquierda recobró su funcionalidad ostensiblemente; sin embargo, la derecha ha tenido que ser operada en varias ocasiones para corregir la malformación hasta donde la ciencia médica lo ha podido hacer.

Desde la niñez de Derian, los padres han trabajado en el acompañamiento psicosocial de su hijo; siempre lo han visto como una persona absolutamente normal y durante la etapa escolar evitaron al máximo cambiarlo de instituciones educativas, esto con el fin de crear un entorno académico estable y permanente donde los compañeros se acostumbraran a verlo y le dieran el trato adecuado para evitar episodios de exclusión.

En el mes de mayo Derian hizo parte de la jornada de cirugías reconstructivas de miembros superiores realizada por la Clínica Los Ocobos de Ibagué y la Fundación Que Canten los Niños, en la que fueron operados con este tipo de patologías 44 jóvenes procedentes de departamentos como el Caquetá, Huila y Tolima.

Este joven quien en sus primeros años de vida tuvo que afrontar hechos de discriminación por algunos niños de la calle que lo llamaban “sin dedos”, hoy se siente contento por los procedimientos realizados en su cuerpo que le han significado no sólo la mejoría física sino también psicológica. En la actualidad cursa décimo grado y tiene como visión practicar atletismo y estudiar ingeniería electrónica o arquitectura. Él junto a sus padres no miran hacia atrás, sino que siguen demostrándole a la sociedad que las discapacidades no están en el físico sino en la mente y que el tiempo es como el juego en el que es necesario mantener actitud positiva y desafiante para continuar día a día ganándole una partida a la vida.                                                                                                                     ________________________________________________________________________

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